Reseña Histórica

La legislación española de sociedades cooperativas establece, para cada entidad, la obligatoriedad de destinar un porcentaje de sus beneficios anuales al denominado Fondo de Educación y Promoción (FEP), fondo cuya finalidad básica es la formación de los trabajadores y la promoción cooperativa y social del entorno.

Caja Rural Provincial de Castellón, cooperativa de crédito cuya red de oficinas estaba constreñida a los límites provinciales, era una entidad cuyo capital social pertenecía mayoritariamente a Cajas Rurales independientes y de ámbito local y a Cooperativas Agrarias, todas ellas de la provincia de Castellón. Su Consejo Rector estaba formado por presidentes de dichas entidades, los cuales, a su vez, elegían un Presidente del Consejo. Existía, además, un pacto no escrito por el que la entidad provincial no desarrollaba actividad alguna en las localidades con Caja propia.

En este marco de cooperación, la caja provincial inició a comienzos de los 90 del siglo pasado una política de expansión en la provincia de Tarragona, zona en la que no tenía implantación ninguna caja rural. Para ello tuvo que eliminar de su denominación el término “provincial”, pasando a llamarse Caja Rural Credicoop.

Caja Rural Provincial de Castellón, al igual que haría después Credicoop, nutrió durante décadas su FEP de los recursos legalmente obligatorios. No obstante, siguiendo una política conservadora reservó parte de ellos reuniendo paulatinamente un patrimonio singular compuesto tanto de bienes dinerarios como inmobiliarios.

El final del siglo pasado y los comienzos del actual vienen marcados por la presión ejercida por el Banco de España, órgano regulador estatal,  para racionalizar un sector muy atomizado siguiendo una política de agrupamiento de entidades mediante fusiones o absorciones. Es en este marco en el que se fragua la fusión entre Credicoop y las Cajas Rurales Provinciales de Valencia y Alicante para dar lugar a la que posteriormente se llamaría Caja Rural del Mediterráneo, Ruralcaja. Como paso previo y para salvaguardar en lo posible su FEP, el 27 de diciembre de 2001 Credicoop constituyó la denominada FUNDACION CREDICOOP DE LA COMUNIDAD VALENCIANA, al igual que hicieron las otras dos cajas alicantina y valenciana constituyendo su propia Fundación.

Definida como una fundación de naturaleza cultural privada y de carácter asistencial, constituían el Patronato  de la Fundación Credicoop los Presidentes de once cajas rurales y cuatro cooperativas agrarias castellonenses, más otros tres directivos de la caja provincial. La dotación económica inicial, aportada íntegramente desde el FEP de Credicoop, fue de 432.068.700 pesetas (2.596.785’19 €), casi en su totalidad conformada por bienes inmuebles ubicados en distintos puntos de la provincia, aunque dejando de lado, desafortunadamente desde la óptica actual, la colección de obras de artistas castellonenses que durante décadas había ido acumulando en lo edificios contiguos de la Puerta del Sol y la calle Enmedio. De entre lo aportado destacaban el Hotel El Prat de Lucena del Cid y un solar ubicado en la parcela de Usos y Servicios de la Ciudad del Transporte de Castellón que constituían prácticamente el 90 % del capital. Para su funcionamiento diario, es decir, para ejercer su función social, la fundadora, Credicoop, además debería de aportar, total o parcialmente, los beneficios anuales destinados al FEP.

Una vez consumada en 2002 la creación de Ruralcaja, ésta entidad de crédito cooperativo asumió el papel de fundadora, al igual que hizo con las fundaciones homónimas creadas en Valencia y Alicante antes de la fusión.  A primeros de diciembre de 2003 se produjo el cambio de denominación a FUNDACION RURALCAJA CASTELLON DE LA COMUNIDAD VALENCIANA, nombre que perduraría hasta 2013 al ser Ruralcaja absorbida por Cajas Rurales Unidas, Cajamar.  La Fundación mantendría sus estatutos, la configuración de su Patronato y una política social propia, iniciando, eso sí, una etapa de colaboración con las demás fundaciones Ruralcaja mediante la participación en proyectos comunes.

Fue ésta una etapa de gran actividad fundacional –consultar la pestaña siguiente- básicamente en el interior de la provincia de Castellón y en la capital , es decir, allí donde no existiese una Caja Rural de ámbito local que formase parte de su Patronato. Para su funcionamiento, lógicamente, de una parte contó con los recursos aportados anualmente por el FEP de la nueva entidad fundadora, hasta que la llegada de la crisis económica lo cambió todo.  De otra, la Fundación fue capaz de generar otros ingresos mediante la rentabilidad de sus propios recursos, básicamente los inmobiliarios y en especial mediante el alquiler de la nave comercial que construyó en el solar de la Ciudad del Transporte de Castellón para alquilarla posteriormente a diversas sociedades (Pc City fue la primera; ahora  Kiwoko y Divatto).

En cuanto al carácter de la actividad fundacional, el Patronato determinó, como líneas de actuación preferente para alcanzar los fines estatutarios en su ámbito de actuación, la promoción socio-cultural de las zonas geográficas menos desarrolladas de la provincia de Castellón, la promoción del deporte base como medio de educar a las nuevas generaciones, la colaboración con la Universidad Jaume I con el fin de mejorar la formación de nuestros jóvenes y la participación activa en el seno de otras Fundaciones y Asociaciones que compartiesen sus objetivos.

En la práctica la actividad fundacional se sustentó en tres tipos de actuaciones:

1. De una parte a través de eventos organizados desde la propia Fundación, como pueden ser Culturocio, programa cultural y de diversión que se desarrolló anualmente en una zona geográfica generalmente del interior, o la Oferta Social, que incluía estancias en colonias de verano o en el Hotel El Prat de Lucena, propiedad de la Fundación.

2. De otra, seleccionando y patrocinando actividades desarrolladas por terceros, lo que constituyó el grueso de la actividad fundacional: Cursos, jornadas, etc. organizados por la Universidad, colaboraciones con Cooperativas, con Ayuntamientos, con Centros Educativos, con ONGs, con Clubes Deportivos, con Instituciones Religiosas, con multitud de Asociaciones Culturales, con aquellas ferias agrícolas que lo solicitasen, etc.

3. Finalmente a través de su participación como Patrono en otras Fundaciones (Hospital Provincial de Castellón, Penyagolosa, Intercoop) y colaborando con la Universitat-Empresa.

Dos mil doce fue un año clave en el devenir de la Fundación. De una parte por el enorme descenso de los ingresos, algo que se venía produciendo progresivamente  desde 2009 por lo que se refiere a los provenientes del FEP de la fundadora Ruralcaja por efecto de la crisis económica generalizada y también porque PC City, arrendataria de la nave comercial de la Ciudad del Transporte, cerró ese año sus tiendas en España. De otra se produjo un hecho de enorme trascendencia institucional: La absorción de Ruralcaja por Cajamar, con la desaparición de representantes de la caja valenciana  en el seno del nuevo Consejo Rector de la entidad almeriense.

Las consecuencias sobre las fundaciones Ruralcaja no se hicieron esperar y, de mutuo acuerdo, nuestra Fundación y Cajamar decidieron en 2013 desvincularse la una de la otra a todos los efectos. Esta decisión obligó a una reforma estatutaria que incluía el cambio de denominación a la actual, FUNDACION COOPERATIVAS DE LA PROVINCIA DE CASTELLÓN DE LA COMUNITAT VALENCIANA, así como a una modificación en la composición del Patronato en el que Cajamar no cuenta ya con representante alguno.

Se abre en 2013, pues, una nueva singladura en la que la Fundación no sólo es una entidad jurídicamente independiente, como lo ha sido desde el principio, sino que lo es también a los restantes efectos, especialmente en el económico, con lo que ello implica en cuanto a su financiación, que pasa a depender desde ese momento exclusivamente de la rentabilidad de sus recursos propios y de las aportaciones que puedan efectuar terceros de forma absolutamente voluntaria.

Nos hallamos, pues, ante una nueva etapa. Se trata de un cambio sustancial, todo un reto, aunque los fines siguen siendo similares a los que se marcaron en el momento de su constitución en 2001. En ello estamos.